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Camila, la choronga

 

Camila vivía con sus 3 hermanos y padres, además de las numerosas familias de chorongos que se ubican en las cercanías del Napo junto a otras especies nativas de la zona. Al ser animales muy solicitados por su carne o para motivos de domesticación, suelen estar resguardados en numerosos grupos para ahuyentar a potenciales cazadores. Un buen día, la pequeña decidió separarse de su familia para buscar alimento en la copa de los árboles. Transitó por la selva hasta que observó un fruto rojo que sobresalía entre el espeso verde de la selva. Ni bien se disponía a saltar, cayó una enorme red que cubrió su cuerpo. Camila fue trasladada a Quito, donde estuvo por unos días en un centro de venta ilícita de animales exóticos. 

Así fue como Sonia (nombre resguardado) la encontró. Ella siempre tuvo una fascinación por los monos. Desde muy pequeña, pedía a sus padres que le obsequien uno de estos animales. Pasaron los años y Sonia ya había formado su familia. Un domingo, caminando por el mercado cerca de su casa ubicada en el sur de la ciudad, pudo ver a un pequeño mono en una jaula. Sus ojos le brillaron, ella sabía que esta iba a ser su oportunidad para llevar al animal a su casa. Y así fue. Durante 3 años, Camila fue criada como un ser humano. Su alimentación era la misma que la de una persona. “A ella le encantaban las papas fritas”, comentó la señora. Incluso, comía en la misma mesa que todos los demás. Con el pasar del tiempo, la actitud de la choronga empezó a cambiar. Cada vez se ponía más agresiva y no respondía a las órdenes de Sonia. Por ello, la familia decidió comunicarse con la Policía, quien a través de la Unidad de Protección de Medioambiente rescató a Camila. 

Ahora ella está segura, junto a otros animales de su especie. Camila, al ser un animal muy inteligente, adquirió un sinnúmero de comportamientos propios de la especie humana. Aquello representa un peligro biológico, ya que muchos creemos que animales como los monos pueden adaptarse fácilmente a una vida como la que nosotros llevamos. Pero eso no es así, por algo estas especies se han criado en otro espacio, como la Amazonía ecuatoriana. Dejemos de creer que el mantener este tipo de animales en cautiverio es algo normal. Si queremos proteger la vida de animales como Camila, debemos ser más conscientes. ¡Ayudemos para acabar con esta práctica tan común e irresponsable!

Fundación Zoológica del Ecuador / Zoológico de Quito

Huertos Familiares S/N, Guayllabamba, Ecuador. Casilla postal. 17-17-349

Tels. (593 2) 236 8898 / 236 8900 | Cels. (593 9) 9804 6563 / 9146 3846 | Email: info@quitozoo.org

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