Esta pequeña charapa (Podocnemis unifilis) vivió como mascota de una familia en Quito, junto a otra tortuga de su misma especie. Ambas fueron compradas en una tienda de mascotas en Nayón, y vivieron alrededor de cinco años en cautiverio doméstico.
Cuando su compañera de pecera murió, sus dueños la regalaron a su hija, quien daba clases en una escuela. De esa manera se convirtió en la mascota de aquel centro educativo. Sin embargo, vieron que la tortuga no estaba cómoda en ese lugar y prefirieron traerla hasta el Zoológico de Quito, donde se encuentra desde noviembre de 2019.
Los cambios de acuarios, dietas, climas, entre otros factores, que esta pequeña soportó, le afectaron su sistema inmune, lo que provocó que a los pocos meses de llegar al Zoo sufra una severa infección y presente úlceras en su plastrón. Esto obligó a un tratamiento riguroso de curación, por parte del equipo veterinario.
En el Zoo se adaptó al espacio donde habitó provisionalmente y a la dieta que le dieron, la cual consistió en pellets, pescado, un poco de carne de res, camarones secos y ensalada.
Esta tortuga charapa, junto con otras de la misma especie,fueron trasladadas a otro centro de rescate de fauna silvestre en la Amazonía ecuatoriana. Allí afrontaron un último proceso de rehabilitación, antes de ser reintroducidas a su hábitat.
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