Más de cuatro meses esta lobita de páramo estuvo viviendo atada y bajo un techo de zinc junto a una casa en el sector de Cochasquí. Las veterinarias del Zoo de Quito la atendieron apenas llegó; presentó una baja condición corporal y deshidratación, y tenía una marca en el cuello, por el tiempo que estuvo sujeta con la cuerda.
Su llegada nos causó mucha tristeza por las condiciones en que vivió durante tanto tiempo. Si conoces el caso de algún animal silvestre que esté en la misma situación, llama de inmediato al 911 y ayúdanos a rescatar a estos animalitos.