El compromiso por el cuidado animal se sustenta en el trabajo en equipo

junio 25, 2022

Los hábitats donde puedes ver a los animales que se albergan en el QuitoZoo, así como las zonas de cuarentena, donde afrontan procesos especiales de rehabilitación, se adecúan de acuerdo a las necesidades de cada especie que allí se refugia. Por eso, cada recinto tiene su ambiente particular, para que de esa forma estén cubiertas las necesidades específicas y, de esa forma, el lugar tenga características complejas similares al hábitat silvestre.

Por ejemplo, el recinto del oso de anteojos dispone de cuevas, una zona con un descenso pronunciado que se asemeja a una quebrada, tarimas, pasarelas y escaleras para estimular su desplazamiento por todo el espacio y, además, existen aspersores de agua que se activan varias veces al día, para que sienta también la humedad que existe en bosques y páramos donde habitan; esto permite proveerle confort térmico.

Y con esa misma lógica se han adaptado el resto de recintos donde se encuentra la población de animales del QuitoZoo. Nuestro departamento de Bienestar Animal, a través de la tarea diaria, especialmente de zoocuidadores y zoocuidadoras, verifican que el animal tenga un ambiente complejo, con diferentes estratos y sustratos, siempre pensando en ofrecer a los individuos la posibilidad de escoger el espacio en donde se sientan más cómodos y seguros, con infraestructura que estimule sus sentidos y capacidades físicas.

Entre los mamíferos que llegan frecuentemente a nuestra clínica, después de los primates y zarigüeyas, los cusumbos también han sido numerosos, alrededor de 5 entre el año pasado y lo que va del 2022. El caso más común de su procedencia es la mascotización, porque la gente los encuentra abandonados cerca de su casa o los compra ilegalmente. 

Con el aumento de cusumbos recibidos, y la imposibilidad de reinsertarlos en hábitats silvestres, buscamos adecuar el espacio que ocupan en el Zoo, enfocándonos en brindarles un ambiente con elementos clave de los bosques a los que pertenecen, que y satisfaga su condición arborícola. Para ello fue necesario utilizar troncos de árboles muertos, así como vegetación natural proveniente de donaciones.

Los troncos grandes y robustos  aseguran a los cusumbos un espacio con árboles firmes y extensos, para que puedan desplazarse entre ellos o descansar entre sus recovecos, como acostumbra esta especie en su hábitat. Para transportarlos hacia el recinto y colocarlos correctamente se necesitaron muchas manos y fuerzas.

Por la distancia de la zona donde se hallaron los troncos hasta el área donde debían llegar, fue necesario utilizar una camioneta. Desde ese momento se requirió juntar varias manos para cargar y colocar cada tronco en el vehículo, intentando ubicarlos estratégicamente para llevar la mayor cantidad y no tener que repetir muchos viajes.

El siguiente reto, después de lograr juntar todos los troncos fuera del recinto, fue encontrar la manera de ingresar con estos, de manera segura y ordenada, pero, tomando en cuenta que la mayoría pesaban varios kilos, se sumaron más manos y energías para conseguir ese objetivo. Mientras se realizaba toda esta misión, un sol seco e intenso, típico de Guayllabamba, aceleraba el agotamiento del equipo.

Finalmente, dentro del recinto, el desafío era distribuir inteligentemente los troncos, para ubicarlos de una manera que asegure un área donde los cusumbos puedan desplazarse y que existan los recursos suficientes para todos los individuos, cubriendo con sus necesidades. Además de los árboles, estos animales también cuentan con pequeñas cuevas, así como zonas en donde existe calefacción artificial y sol directo, brindando opciones para el confort térmico que necesitan y sitios de refugio para el descanso.

En vida silvestre, los cusumbos suelen ser solitarios, pero cuando se juntan en grupos generalmente lo hacen en los árboles, en alturas medias, entre los 10 y 30 metros. Su cola prensil la usan para colgarse boca abajo mientras se alimentan y también para moverse. Son animales nocturnos, por lo que su actividad más notoria es en la oscuridad de donde habitan.

Todo este proceso y esfuerzo desplegado para los cusumbos duró entre dos y tres semanas para adecuar el espacio. Solo el movimiento de vegetación de un lado a otro toma alrededor de 4 horas. Ahora, el recinto de cusumbos quedó listo, con una ambientación que permitirá que los cusumbos se muevan y reposen sin problemas para su bienestar.

Antes de terminar la jornada de traslado de vegetación natural, el equipo tuvo que llevar otros troncos restantes, más livianos pero también complejos de transportar, hacia un recinto de loros y guacamayos. Estas especies también necesitan árboles para posarse permanentemente y moverse, como lo hacen en la selva y bosques. Aunque se redujeron las manos para el trabajo en este recinto, quienes ya no participaron asumieron otras labores rutinaria del cuidado anima. Así, en el equipo se cumplen metas y se gana satisfacción en la atención a los animales que están a su cargo.

Estas adecuaciones o ambientaciones se realizan de forma rutinaria.  El propósito es reemplazar estructuras deterioradas o añadir otras que responden a unos objetivos y planificaciones del equipo, que siempre buscan promover el bienestar de los individuos que se albergan en el QuitoZoo.

 

 

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