Esta cría de tortuga charapa fue entregada a un niño como regalo de navidad. Tenía apenas unos días de nacida cuando alguien pensó que era buena idea comprar y regalar una tortuga, víctima del tráfico de especies. No medía más de cinco centímetros, y así de pequeña seguramente pasó de mano en mano durante las celebraciones de las fiestas.
El 27 de diciembre del 2019, la familia la trajo hasta el Zoológico porque no sabían cómo cuidarla, por lo que tuvo que recibir alimentación asistida y cuidados personalizados para lograr que sobreviva y siga creciendo. Dentro del ecosistema amazónico, las charapas son dispersoras de semillas, alimento de otras especies de fauna acuática y limpiadoras del sistema acuático.
Es absurdo pensar que estos animales silvestres sean regalados para ser usados como juguetes, pero sucede. Inclusive, a la clínica del Zoo de Quito llegan tortugas con el caparazón perforado para colocarles un hilo o cuerda y poder arrastrarlas.
No podemos seguir naturalizando casos como este; es un acto ilegal y penado por la ley. Recuerda que si conoces de algún caso similar de mascotismo, tráfico o comercialización de mascotas, lo debes denunciar al 1800-AMBIENTE (26243683) o en el 911.
#LasTortugasNoSonMascotas